lunes, 14 de noviembre de 2011

SESENTA Y CINCO AÑOS DE LA MUERTE DE MANUEL DE FALLA

  Creo conveniente que leáis este artículo que aparece en el períodico " Diario de Sevilla" del periodista Jesús Arias, donde nos habla del autor español más importante del siglo XX en el 65 aniversario de su muerte.
"La muerte de Manuel de Falla siembra por el mundo entero un viento de desolación. No todas las generaciones ni aun todos los siglos aportan a la música universal una figura de tan recio temple como ésta que ahora traspuso los umbrales de la eternidad después de haber consagrado toda una vida a la contemplación -y creación- de hondas eternidades". Así se refería el musicólogo Jesús Bal y Gay al fallecimiento, el 14 de noviembre de 1946, en Alta Gracia, Argentina, del compositor gaditano. Se cumplen hoy 65 años de aquella fecha. 

Falla, exiliado de España desde 1939 pese a los intentos franquistas de que regresara, había muerto a los 70 años de una parada cardio-respiratoria en compañía de su hermana, que fue la que pasó la mayor parte de su vida con él. El compositor, que había asistido impotente a la ejecución, durante la Guerra Civil de su amigo Federico García Lorca, no quería volver a ver el horror que había presenciado en España. Falla dejaba inconclusa la obra en la que había estado trabajando prácticamente toda su vida, la cantata escénica La Atlántida, que tenía como texto un poema del sacerdote catalán Jacinto Verdaguer. 

La importancia de Manuel de Falla en la historia de la música española es capital. No sólo porque se codeó con los mejores compositores de su tiempo, como Igor Stravinsky, Claude Debussy o Maurice Ravel, sino porque revolucionó el concepto de la música clásica española.

Todo ello se debió a dos influencias enormes: la del compositor Felipe Pedrell, que le inculcó la pasión por el flamenco y el cante jondo, y le animó a estudiar ese arte a fondo sin caer en el populismo, y la de Claude Debussy, quien le aconsejó que, siendo español y andaluz, en lo que debería ahondar era en la música de su tierra. Y Manuel de Falla lo hizo. Había comenzado a entusiasmarse por el impresionismo francés, representado en su más alta esencia por Debussy, cuando decidió cambiar de rumbo y buscar su propia voz. Fue cuando descubrió la profundidad que había en el flamenco y la tradición milenaria que el cante jondo albergaba, y que tenía gotas de la India, del norte de África y hasta de Grecia. 

A partir de ese momento, Manuel de Falla creó un 'sonido español' basado en las modulaciones de la guitarra flamenca. Poco a poco, sus obras fueron adquiriendo una dimensión descomunal que sorprendía a otros compositores contemporáneos y que le rindieron su profunda admiración. 

El hecho de participar en la organización del Concurso del Cante Jondo junto a Federico García Lorca en Granada, en 1922, da muestra de la importancia que Manuel de Falla le daba a las raíces españolas de su música. El compositor hizo del flamenco una música culta, cuando hasta entonces estaba considerada de las clases bajas y analfabetas. 

Al margen de la cantidad ingente de hermosas obras que Manuel de Falla dejó (Noches en los jardines de EspañaEl amor brujoLa vida breveSiete canciones populares españolasEl corregidor y la molinera, El retablo de Maese Pedro) la gran importancia de Manuel de Falla, como la de Isaac Albéniz, fue la de crear una impronta española en la música y marcar un camino que, a partir de ese momento, seguirían los compositores españoles y que llega hasta hoy con maestros como José García Román o Mauricio Sotelo. 

"Nuestra desolación nace de saber que se ha ido para siempre una de esas figuras que, por su excepcionalidad misma, habíamos creído imperecederas", escribía Jesús Bal y Gay desde México. Tras su muerte, el cadáver de Manuel de Falla fue trasladado desde Argentina hasta su Cádiz natal y enterrado con todos los honores en la catedral con la autorización expresa del papa Pío XII. Si ya en vida había sido reconocido con todos los honores por la comunidad musical internacional, y ahí están todos los galardones que recibió, tras su muerte, Manuel de Falla, el compositor enamorado de Granada, fue visto en toda su grandeza, en toda su hondura, en toda la riqueza que supo aportar a la música española.

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